Utilice la disciplina progresiva
Aunque no está entre los principales motivos para controlar el rendimiento, su gestión es una herramienta importante para disciplinar a un empleado. La disciplina no es lo mismo que el castigo, ya que éste tiene un componente «te voy a hacer daño», que no tiene la primera. La disciplina es el proceso de hacer que el empleado se haga responsable de sus acciones mediante el establecimiento de las consecuencias que se aplicarán bajo unas circunstancias muy específicas. También es aplicar estas consecuencias siempre que sea necesario.
Hay momentos en que las acciones del empleado son tan extremas o inaceptables que requieren una acción inmediata (por ejemplo, un asalto, un robo, la violación de la seguridad…). Sin embargo, en general la mayoría de las acciones disciplinarias relacionadas con el rendimiento no requieren está inmediatez. La disciplina entonces ha de ser progresiva.
Este tipo de disciplina se compone de varios elementos. En primer lugar, identifique los aspectos del rendimiento que tiene que cambiar. En segundo lugar, determine las consecuencias que habrá si ese cambio no ocurre en un tiempo específico (por ejemplo, período de prueba, degradación o suspensión). En tercer lugar, comunique la información al empleado. En cuarto lugar, realice una nueva evaluación en el momento que hayan concretado. Por último, aplique la consecuencia.
Normalmente las consecuencias en sí ya son progresivas: se empieza con la más suave y después, si ésta no es suficiente para solucionar el problema, aumenta de nivel. A lo mejor habrá que repetir el ciclo varias veces dependiendo del valor del empleado, de la severidad del problema y de otros factores que influyen en la situación.
Algunas sugerencias para ayudarle en el trabajo de la disciplina progresiva:
- Antes que nada, intente resolver el problema: La disciplina debería ser considerada como el último recurso. En principio, porque usted ha hecho una inversión en cada empleado y no le interesa perderla. Antes de aplicar una medida de disciplina trabaje con el empleado para tratar de resolver el problema. Si eso no es suficiente, aplique alguna medida disciplinaria
- Sopese las consecuencias: Disciplinar a un trabajador quiere decir cruzar un puente que a lo mejor nunca más va a volver a cruzar. Una acción disciplinaria puede suponer la pérdida para siempre de cualquier posibilidad de una relación positiva entre usted y el empleado. Por eso, antes de proceder, considere los costos de la acción, el costo de la sustitución del trabajador y el efecto que ésta podría tener en los demás miembros del personal.
- Identifique, comunique, ofrezca una oportunidad y ayude: Conceda a los empleados el tiempo suficiente para mejorar, excepto en los casos más severos. Expliqueles claramente qué es lo que han de cambiar y adopte un rol activo en ayudarlos a mejorar. Primero haga de «profesor ayudante» y después si esta ayuda no funciona haga de «jefe».
«Cualquier acción disciplinaria debería estar completamente documentada con todo detalle: el defecto en el rendimiento, cómo ha sido identificado, cómo se le ha comunicado al empleado y los pasos que se han dado para resolver el problema.»
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Categoría: Cómo mejorar el Rendimiento.
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