Una de las primeras cosas que le debe a su supervisor es mantenerle informado de todas las cosas importantes que ocurran


La principal pregunta que sigue a esta regla es cuánto debe saber mi supervisor y con qué grado de detalle. Esta es siempre una cuestión que le resulta difícil a todo nuevo empleado. Muchos principiantes dudan en molestar a sus superiores con las nimiedades del día a día y, aunque sea cierto que se puede abusar, en la gran mayoría de los casos el problema del directivo es recibir suficiente información para mantenerse al día de lo que ocurre.

Es mucho más seguro arriesgarse a que su supervisor le diga «No me moleste con tantos detalles» que ¿Por qué nadie me dice estas cosas?». Tenga en cuenta que a su jefe se le pide continuamente que rinda cuentas, defienda y explique las actividades de otros, así como que coordine esas actividades en un esquema más amplio. Oblíguese a proporcionar toda la información que sea necesaria para esos fines.

No importan sus esfuerzos o lo bien que haga su trabajo; siempre ocurrirá algún problema o fallo inesperado del que odiará tener que informar a su supervisor. Su mejor esperanza es poder desarrollar alguna solución para poder presentarla junto con el problema, de forma que pueda ser puesta en práctica con la mayor urgencia. A ningún jefe le gusta que le sorprendan con problemas inesperados (aunque usted está obligado a informar de ellos sin titubear), pero saldrá mucho mejor del apuro si los acompaña con unas recomendaciones sólidas en pos de una solución.

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Categoría: Las Leyes no Escritas del Management.





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