Promueva en todo momento los intereses personales y profesionales de sus empleados


Esto no es solo una obligación: le corresponde y es un derecho de todo directivo. Los intereses de las personas coinciden al menos en teoría con los de la empresa, lo que quiere decir que no hay, o no debería haber, ningún conflicto importante.

Por tanto, la pregunta de cuál debería anteponerse rara vez se presenta en la práctica, aunque es evidente que, por lo general, los intereses de la empresa, como los del estado o de la sociedad, deben tener prioridad. Una de las funciones del jefe es reconciliar y fundir estos intereses en provecho de ambos, ya que son tan interdependientes.

Está claro que mantener la moral y lealtad de los empleados beneficia a la empresa, ya que ambas son factores muy importantes en cualquier organización. Se basan principalmente en la confianza y logran una sana evolución cuando los empleados sienten que reciben siempre un trato justo, además de un poco de respeto adicional en ocasiones.

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Categoría: Las Leyes no Escritas del Management.





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