Nunca es demasiado pronto para prepararse


A las empresas les interesa reducir la competición de precios porque estas batallas pueden dañar todo un sector. Pese a esta motivación, las soluciones diplomáticas en las guerras de precios son generalmente imposibles porque la diplomacia abierta es una forma de conveniencia de precios que puede atraer errores reguladores. Como resultado, los líderes de precios se embarcan a menudo en vías sutiles de diplomacia que emplean fuerzas de mercado para disciplinar las empresas renegadas que amenazan los beneficios del sector.

Evitar una guerra de precios sería sencillo si fuese posible demostrar las ventajas de la paz. Desgraciadamente, los veteranos curtidos en las batallas que sospechan sobre un posible enemigo probablemente dejarán las armas unilateralmente. Por ello «el liderazgo de precios» es una vía para reducir la competición de precios en el sector. Los líderes de precios suelen desarrollar la reputación de evitar recortes de los mismos para ganar participación de mercado y responder rápida y decisivamente a las bajadas de precios de las empresas renegadas. Los líderes de precios son contemplados como unas empresas creíbles que fomentan el cumplimiento de regímenes basados en sus estructuras de costes, sus posiciones estratégicas o las características personales de sus directivos. Hay que advertir, no obstante, que una pauta de movimientos disciplinarios puede atraer el escrutinio regulador indeseado; las empresas deberían considerar con cautela si sus intentos de ejercer liderazgo pueden ser interpretados como anticompetitivos.

Las guerras de precios son un hecho, tanto si hablamos del acelerado mundo de los «productos de conocimiento», el márketing de los aparatos con internet o el negocio tradicional y formal de la fundición de aluminio. Si usted no está dentro de la batalla en la actualidad, seguramente se verá pronto dentro del meollo, así que nunca es temprano para prepararse.

Si ya está sumido en una guerra de precios, debe comprender que tiene a su disposición una serie de opciones desvinculadas del precio para defenderse y también debe reconocer que a veces es mejor ceder parte del territorio objeto de discordia y buscar pastos más verdes. Si los combatientes actuales no pueden ser desbancados, quizás sería astuto observar el coste de la guerra de precios desde las líneas laterales y entrar en el combate cuando los demás ya hayan sido vencidos. A veces, los que se mantienen al margen se quedan con los botines de guerra.

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Categoría: Nuevas Tendencias en Marketing.





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