Métodos de delegación


La delegación es algo que se puede hacer de distintas maneras. Normalmente es mejor delegar en una persona la responsabilidad de toda una tarea, un proyecto o una función. Si se divide entre varias personas, se crea una situación en la que el trabajo no le pertenece a nadie. Y si no le pertenece a nadie, no se realizará de modo satisfactorio.

Si delegar es algo nuevo para usted, el método más fácil para empezar es encargar una tarea. Se trata de delegar una tarea específica: escribir un informe, buscar información u organizar una reunión.

Delegar un proyecto implica un nivel más alto de delegación. Aumenta el alcance del encargo delegado y, por norma general, es necesario que la persona delegada pueda asumir un amplio abanico de responsabilidades. Son ejemplos de delegación de proyectos desarrollar un nuevo manual para empleados, realizar una encuesta a los clientes o formar a otros empleados en un nuevo programa informático.

Los directivos con muchos subordinados directos pueden preferir delegar por funciones. Una función es un grupo de tareas y proyectos vinculados con una actividad en curso, como, por ejemplo, las ventas, el marketing o la formación. Siguiendo este método, cada función es delegada en un miembro del personal, que periódicamente pone al día al directivo sobre las actividades vinculadas a esa función.

Prepararse para delegar

Cuando se prepare para delegar, primero determine qué tareas quiere delegar. Luego piense en qué habilidades y capacidades son precisas para completar el encargo satisfactoriamente. Finalmente, asigne el encargo al miembro del personal más apropiado.

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Categoría: Gestión del Tiempo.





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