Llegar a un equilibrio entre vida personal y trabajo


Resulta tentador pensar en el hogar como en un refugio del lugar de trabajo. Imagínese al guerrero empresarial, entumecido y exhausto, que entra por la puerta principal de su casa al final de una larga jornada. Lanza su cartera a un rincón, se quita el abrigo y se sirve un vaso de vino antes de desplomarse sobre el sofá. ¡Ah! ¿No es cierto? Temporal-ente ha dejado de lado el problema de tener demasiado que hacer y demasiado poco tiempo para hacerlo. 0 no?

Desgraciadamente, el hogar no siempre es un tranquilo oasis. Sobre todo para las familias con hijos en las que ambos trabajan: hay mucho que hacer y un tiempo muy limitado para hacerlo. Hay que cuidar a los hijos y cultivar las relaciones personales. El sentido de responsabilidad cívica nos impulsa a participar en los consejos escolares, en el gobierno de la ciudad y en las asociaciones de vecinos. Queremos disfrutar de nuestro interés personal por la música, la literatura, los deportes y la naturaleza. Y hay que arreglar el grifo de la cocina que gotea.

En Estados Unidos la reducción del tiempo en el ámbito personal se ha acentuado por esa práctica genuinamente norteamericana de aumentar el número de horas laborales o de llevarse el trabajo a casa. En su libro The Overworked American, la economista Juliet Schor documenta cómo se le ha pedido al estadounidense medio que aumente su número de horas de trabajo. Según sus cálculos, el año laboral en Estados Unidos ha aumentado un promedio de nueve horas por año en las últimas décadas’. Nueve horas más por año puede parecer un pequeño aumento, pero se acumulan a lo largo del tiempo y suponen una reducción directa del tiempo que las personas normalmente podrían dedicar a la familia o a sus asuntos personales.

Irónico, ano? La gente que vive en el país más rico del mundo es la más pobre en tiempo personal. Cuanto más productivo y próspero es el país, más se le pide a la gente que trabaje. A finales de los años noventa el empleado industrial medio estadounidense dedicaba al trabajo trescientas veinte horas más al año que su equivalente europeo. Mientras que el empleado que empieza a trabajar en Europa dispone de unas vacaciones pagadas de treinta días, el estadounidense recién contratado tiene suerte si consigue diez.

Schor terminó su investigación a finales de los años noventa, justo cuando los portátiles y el correo electrónico empezaban a formar parte de nuestra vida. Así pues, se puede añadir a sus cálculos el gran número de horas que la gente se pasa trabajando en casa y respondiendo emails por la noche, durante los fines de semana o las vacaciones. Esos avances en las telecomunicaciones han convertido muchos hogares en oficinas satélite, en las que el tiempo personal se utiliza para trabajar en lo que no se ha podido terminar en el lugar de trabajo.

Ya sabe que debe controlar mejor su tiempo en el trabajo. Pero puede resultar imposible si no hace lo mismo con el tiempo que pasa fuera del trabajo, y viceversa. Necesita controlar ambos aspectos de su vida. En este capítulo se aplican conceptos de la gestión del tiempo al ámbito doméstico y se dan ideas sobre cómo hacer más eficaz y satisfactoria la vida personal.

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Categoría: Gestión del Tiempo.





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