Introducción a las Finanzas Corporativas


Todos los directores financieros de todas las empresas del mundo entienden esta verdad inmutable: es imposible crecer y prosperar sin más inversión. Realizando esa inversión es como una empresa puede generar nuevos flujos de caja positivos y así añadir valor a la empresa.

De hecho, esa inversión y las complejas decisiones subyacentes sobre «presupuestación de inversiones», «financiación» y «gestión de caja» pueden adoptar muchas formas. ¿La empresa debería construir otra fábrica o tal vez modernizar unas instalaciones viejas? ¿Debería comprar esa nueva maquinaria pesada tan cara o simplemente alquilarla? ¿Debería comprar a un rival clave o tal vez a un proveedor importante?

El problema analítico subyacente de tales inversiones es el siguiente: aunque la inversión en capital productivo nuevo cuesta dinero por adelantado, también generará un flujo de caja a lo largo del tiempo que debería ser compensación más que suficiente para esa inversión. Pero ¿cómo se valoran exactamente ciertos costos por adelantado comparados con futuros flujos de caja mucho más especulativos para asegurar un rendimiento verdaderamente rentable? ¿Cuánto tiempo hay que esperar para conseguir ese rendimiento? ¿Qué clases de riesgos puede correr la empresa que convirtieran lo que parece un seguro ganador en un gran perdedor? ¿Cómo se valoran esos riesgos, qué precio tienen? ¿Cómo deben financiarse todas estas inversiones, con acciones u obligaciones o con alguna otra forma de crédito?

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Preguntas como estas son precisamente las que los estudiantes de cualquier programa MBA aprenden a contestar en sus clases de finanzas corporativas. La figura 1 las organiza dentro del contexto de grandes preguntas y conceptos clave de las finanzas corporativas.

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Categoría: Finanzas Corporativas.





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