Escándalos financieros


En los últimos años se han producido varios escándalos financieros, motivados en primer lugar por la avaricia e irresponsabilidad de los gerentes de las empresas en cuestión, pero también incentivados por la falta de control que ofrecía la normativa contable. Es por eso que en muchos países son de aplicación obligatoria los principios y reglas como las NIIE.

Veamos, pues, tres escándalos que han afectado a diferentes países:

ENRON

En Enron se produjo un caso de maquillaje contable ilegal, o sea, un fraude contable. Hasta el año 2001, Enron no incluyó en sus cuentas los datos correspondientes a tres mil filiales constituidas en las Islas Caimán. Estas empresas se financiaban con préstamos bancarios que estaban avalados por Enron.

Con estos préstamos, las filiales adquirieron activos de Enron a precios superiores a los de mercado, con lo que generaron unos beneficios ficticios en Enron durante cuatro años. Las filiales pagaban estas compras con el dinero recibido en concepto de los préstamos avalados por la propia Enron. El problema es que las cuentas de las filiales no se consolidaban porque el control de Enron se hacía a través de un contrato secreto que se escondió a los auditores.

Con estas prácticas, Enron infló, además de sus beneficios (en un 16%, como se muestra en el gráfico siguiente), los activos y, simultáneamente, ocultó deudas. El tratamiento correcto de todas estas prácticas implica reducir los beneficios de Enron desde 1997 hasta 2000 en 591 millones de dólares y reducir los fondos propios a finales de 2000 en 1.164 millones de dólares. La contrapartida de esta reducción de fondos propios es una elevación de las deudas y una reducción de los activos. Por tanto, este maquillaje consistió en ocultar operaciones efectuadas por las filiales de Enron.

Escándalos financieros Contabilidad Financiera

En el año 2000 las acciones de Enron cotizaban a 90 dólares cada una, lo que suponía asignar a Enron un valor total de unos 70.000 millones de dólares.Teniendo en cuenta que los beneficios declarados de ese año fueron de 979 millones de dólares, es un ejemplo típico de burbuja financiera, ya que el valor era totalmente desproporcionado en relación a los beneficios que generaba la empresa. Cuando la recesión hizo caer los márgenes, Enron entró en pérdidas y se conoció que la empresa había estado maquillando las cuentas de los años anteriores, los inversionistas vendieron sus acciones de forma súbita, con lo que su precio se hundió. Poco después la empresas suspendió pagos.

FORUM FILATÉLICO y AFINSA

En este caso se trata de dos empresas que fracasaron y tuvieron que ser intervenidas por el gobierno español.

Es sorprendente que la historia se repita y no aprendamos de los escándalos financieros que se van sucediendo. La falta de información y la ignorancia de muchos pequeños ahorradores es un terreno abonado para los interesados en el dinero ajeno, y esto explica muchas de las burbujas que han ido explotando a lo largo de los años.

Fórum Filatélico y Afinsa consiguieron que más de trescientas cincuenta mil personas les confiasen sus ahorros con la promesa de obtener rentabilidades entre el seis y el diez por ciento anual, muy por encima de las que ofrecía el mercado. Sin embargo, había señales suficientes para saber que tipos de inversiones no podía terminar bien.

En primer lugar, se trata de un tipo de inversión que no tiene ninguna posibilidad de ser viable a largo plazo, ya que para poder retribuir por encima del mercado hace falta que las acciones se vayan revalorizando. Así, es preciso que el número de ahorradores vaya aumentando exponencialmente, puesto que los nuevos ahorradores son los que aportan el dinero que permitirá retribuir a los que entraron antes. Este ciclo se ha de ir repitiendo, puesto que se trata de una inversión de tipo piramidal que funcionará mientras vayan entrando nuevos incautos. Es una operación prohibida por la legislación vigente, ya que se trata de venta en cadena o piramidal.

En segundo lugar, se trata de empresas con síntomas claros de mala gestión. Por ejemplo, en los informes de los auditores de Afinsa de varios años antes de la quiebra, había muchos indicios de gestión fraudulenta. Dos años antes de la quiebra los auditores ya cuestionaban el valor que se estaba asignando a las acciones y se quejaban de que la empresa no les había entregado información clave, como las cuentas de determinadas filiales. Como los informes de auditoría son públicos, cualquier inversor los podía haber consultado.

De cara al futuro esta experiencia debería ser una lección a aprender para ser más racionales con los ahorros. Si tenemos en cuenta los tipos de interés de la deuda pública, cualquier inversión que dé una rentabilidad mucho mayor ha de ir acompañada de una dosis superior de riesgo. Para evitar problemas, conviene controlar el riesgo que se quiere asumir, y por tanto, invertir sólo en empresas que tengan productos claros, que estén bien gestionados y que cuenten con unas buenas perpectivas.

Sin embargo, la avaricia y la irracionalidad pueden en muchos casos con la gestión del riesgo. Otros fraudes de tipo piramidal se han ido dando, como el caso Madoff, estafando a muchos más inversionistas y con un volumen mucho más elevado de capital.

PARMALAT

Cuando se produjo el caso Enron, en Europa las autoridades tranquilizaron a la población recordando que este tipo de situaciones no se podían producir en Europa. Sin embargo, en el año 2003 se produjo en Italia un escándalo financiero y contable que acabó con Parmalat, una de las empresas más emblemáticas del país.

Analizando lo ocurrido se aprecia un esquema que es común a la mayoría de los escándalos financieros. Todo empieza con una empresa innovadora que a través del trabajo duro alcanza el éxito. Parmalat se convirtió en cuarenta años en un grupo ahorros con más de 36.000 empleados y filiales por todo el mundo. Al presidente, Calisto Tanzi, lo apodaban San Calisto, por sus milagros económicos. A la vista de ello, ¿qué fue lo que pasó?

Así ocurrió en Parmalat y a partir de ahí se hundió su cotización en bolsa. Lo que viene a continuación ya es lo de siempre, un rosario de detenciones, cárcel, ruina de los accionistas, pérdidas de empleos, cuestionamiento de la legislación, dudas sobre los auditores y analistas, y suicidio de algún directivo. Esperemos que no lo hayan suicidado, como al vicepresidente de Enron. De todo ello se desprenden varias lecciones. Lo que pasó en Enron puede repetirse en cualquier lugar donde haya falta de ética empresarial.

Muchas crisis empresariales nacen de una diversificación alocada. Si la empresa va mal, lo mejor es reconocerlo a tiempo. El objetivo de la auditoría es verificar que se han seguido los principios contables y no detectar fraudes tan sofisticados.

Así pues, al evaluar empresas hay que usar el sentido común. Sorprende que nadie se preguntara qué hacía una empresa lechera con siete mil millones de euros en las Islas Caimán. En los informes anuales se han de incluir las filiales en paraísos fiscales, en lugar de desinformar con un exceso de datos irrelevantes.

Resumiendo, corno todo empieza con un pequeño fraude, lo más saludable es no hacer ni siquiera fraudes pequeños. Lo más rentable es ser ético.

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Categoría: Contabilidad Financiera.





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