Equidad de marca: un puente


Al final, el poder de una marca depende siempre de lo que los consumidores o clientes piensen de ella; de lo que hayan experimentado y aprendido de la marca a través del tiempo. El conocimiento del consumidor está realmente en el centro de la equidad de la marca y esto tiene importantes implicaciones directivas. En un sentido abstracto, la equidad de marca ofrece a los comerciantes un puente estratégico desde su pasado hasta su futuro. Es decir, todos los dólares que se destinan anualmente al márketing pueden considerarse no tanto como gastos sino como inversión (inversión en lo que los clientes saben, sienten, recuerdan, creen y piensan sobre la marca.

Dicho conocimiento dicta las decisiones apropiadas e inapropiadas de la marca) con sus clientes, que decidirán, basándose en sus creencias y actitudes, respecto al camino que tomará una marca determinada y si consideran, o no, que un programa o estrategia de márketing debe implementarse. Si no se diseña y se pone en marcha del modo adecuado, estos gastos pueden no ser buenas inversiones (las correctas estructuras de conocimiento puede que no se hayan creado en la mente de los consumidores), pero igualmente se trata de una inversión.

En última instancia, el valor de la equidad de marca como concepto dependerá de cómo lo usen los comerciantes. La equidad de marca podrá ayudarles a centrarse en lo relevante aportándoles una vía de interpretación de su rendimiento de márketing pasado y del diseño de los programas de márketing futuros. Todo lo que la empresa hace puede ayudar a resaltar o desvirtuar la equidad de la marca. Quienes han logrado unas marcas fuertes han sabido aprovechar este concepto y lo emplean para clarificar, implementar y comunicar su estrategia de márketing.

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Categoría: Nuevas Tendencias en Marketing.





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