Curso de MBA


Emociones y actitudes en el trabajo


Los valores y la personalidad son la base del comportamiento individual, porque son los elementos más estables en cada uno de nosotros. Mucho menos estables pero con el mismo nivel de importancia en cuanto al comportamiento individual son las emociones y actitudes.

En la terminología del comportamiento empresarial, las emociones son episodios psicológicos y fisiológicos experimentados con respecto a un objeto, persona o hecho que crean un estado de ánimo. Tristeza, alegría, rabia y satisfacción son emociones que experimentamos en el trabajo, son temporales y generalmente las demuestra nuestra conducta (sonrisas, ceño fruncido, nerviosismo).

Las emociones juegan un papel vital en las actitudes que tenemos en el trabajo. Como se ve en la figura 3, las actitudes representan el conglomerado de creencias, sentimientos valorados e intenciones de conducta hacia una persona, objeto o hecho. Las actitudes son juicios, mientras que las emociones son experiencias. Las actitudes implican razonar lógicamente, mientras que las emociones las sentimos. Lo habitual es experimentar las emociones brevemente, mientras que nuestra actitud hacia alguien o algo es más estable en el tiempo.

Emociones y actitudes en el trabajo

en su actitud hacia su jefe. Supongamos que cree que su jefe toma decisiones justas y es generoso con el personal. Estas creencias afectan sus sentimientos hacia esta persona, o sea, a la evaluación que usted hace de si su jefe es bueno o malo. La evaluación de su jefe conduce a intenciones de conducta, o sea, lo que usted se siente motivado a hacer con respecto a él. Si no le gusta, tal vez se sienta motivado para dejar su puesto de trabajo, pedir un traslado a otro departamento o quejarse a las altas instancias. Se trata de intenciones que influyen en su comportamiento.

La figura 3 también muestra que las emociones dan forma a nuestras actitudes ¡y de qué manera! La parte emocional de nuestro cerebro bombardea la parte racional con mensajes de deleite, rabia, sorpresa, satisfacción y otras emociones como reacción a diferentes hechos que suceden en el trabajo. Si uno experimenta muchas emociones positivas en el trabajo, por ejemplo, al final también tiende a formar actitudes positivas con respecto al mismo. Se forman sentimientos positivos que a su vez aumentan la motivación para quedarse en la empresa o hacer mejor el trabajo o incluso entrar a formar parte de la comunidad empresarial. Si experimentamos muchas emociones negativas en el trabajo, entonces tenderemos a desarrollar una evaluación también negativa del trabajo, lo que nos motivará para dejar la empresa o quejarnos o tal vez adoptar conductas contraproducentes.



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Temario del curso de MBA: Liderazgo y Recursos Humanos.

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