El método de la teoría de juegos


Para aplicar la teoría de juegos a la estrategia de la empresa, el equipo directivo debe contestar tres preguntas básicas.

  1.  ¿Quiénes son los jugadores? Debe considerar la propia empresa y los competidores actuales, incluso los fabricantes de productos que los compradores podrían elegir como sustitutos, así como las empresas que podrían entrar en el mercado. Claro está que si el equipo directivo ha hecho su análisis externo cuidadosamente, la identificación de los jugadores será un hecho consumado.
  2.  ¿Entre qué acciones y estrategias pueden elegir la empresa y sus competidores? El equipo directivo debe esforzarse por identificar toda la gama de posibles opciones y le resultará útil aplicar un marco temporal común al considerar las estrategias de la empresa y sus competidores.
  3. Tal vez sea la cuestión más importante, el equipo directivo debe valorar los beneficios que cada uno de los jugadores puede conseguir de sus acciones. En términos generales, estos beneficios se definen empleando los mismos valores que usamos para medir el valor total de la empresa, es decir, los beneficios del valor actual neto.

Lo habitual en el formato de juegos aplicado a los negocios es que los jugadores se supongan participantes racionales y que realicen acciones que maximicen sus beneficios según lo que esperan que hagan los otros jugadores. De todos modos, hay que tener en cuenta que ocasionalmente se dan situaciones de irracionalidad y errores humanos.

La solución del juego, o sea, el resultado que uno observa una vez que los jugadores han elegido sus acciones, se llama «equilibrio». En un «equilibrio», cada jugador está satisfecho con su opción, al menos dada la información que tienen en el momento de dar el paso. Por supuesto que a medida que el juego se desarrolla y los participantes adquieren más información sobre sus oponentes pueden estar lejos de sentirse satisfechos con sus opciones.

Hay una serie de conceptos muy potentes que usted aprenderá en su asignatura de estrategia. Tal vez el más importante sea el llamado «equilibrio de Nash», que debe su nombre al matemático de Princeton y ganador del premio Nobel John Nash.

Un equilibrio de Nash representa una serie de estrategias para cada uno de los jugadores bajo el supuesto de que han dado las mejores respuestas a las estrategias concretas que se espera que sigan los otros jugadores. En algunos juegos sólo es posible un equilibrio de Nash, mientras que en otros pueden darse más de uno.

Un concepto clave relacionado con el equilibrio de Nash es el de la estrategia dominante. En un equilibrio de estrategia dominante, cada jugador elige el paso o la acción que más prefiere con independencia de lo que hagan sus oponentes. En tal caso, la mejor acción de un jugador no se ve afectada por el movimiento esperado del oponente.

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Categoría: Estrategia de Gestión.





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