Del análisis al cambio para la correcta gestión del tiempo


Registrar su utilización del tiempo y analizar sus conclusiones son los dos primeros pasos necesarios para la gestión del tiempo. Son necesarios, pero no suficientes. Un tercer paso activo es preciso antes de que haya una mejora: debe prepararse para el cambio.

Si ha trabajado alguna vez en el ámbito de las operaciones de productos o servicios, conocerá la metodología llamada mejora de procesos. Si no es así, a continuación la describimos brevemente. Los procesos empresariales convierten las entradas en salidas; por ejemplo, un proceso de ensamblaje de automóviles convierte una serie de partes construidas por el proveedor en un vehículo acabado. Es lo mismo tanto si se trata de procesos que convierten barras de acero en árboles de leva para coches como si son procesos que convierten una solicitud de préstamo en decisiones formales de aceptación o rechazo.

Los procesos pueden ser eficientes o ineficientes. Las salidas pueden satisfacer niveles de calidad y velocidad rigurosos o pueden no ser satisfactorias; por ejemplo, si el proceso del árbol de levas produce una variación sustancial de las entradas y produce una gran cantidad de chatarra, el proceso está fuera de control. Las personas que se encargan de la mejora de procesos hacen las dos cosas que hemos descrito anteriormente en relación con la gestión del tiempo: recogen datos sobre lo que pasa y los analizan para detectar problemas. Luego dan dos pasos más: buscan las causas de esos problemas y actúan para corregirlas o eliminarlas.

Puede aplicar esta misma metodología a la gestión del tiempo. Ya hemos visto cómo utilizar un registro de actividades y analizar los datos para identificar los problemas. Ahora hay que dar los dos pasos finales.

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Categoría: Gestión del Tiempo.





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