Corregir los problemas de una mala gestión del tiempo


Una gestión del tiempo inadecuada es esencialmente un problema de comportamiento. Reconocer el problema y entender sus causas es útil, pero no le llevará mucho más lejos. La mejor manera de corregir el problema es desarrollar unos hábitos de comportamiento más deseables. Es exactamente lo que hizo uno de los fundadores de Estados Unidos, Benjamin Franklin, para forjar su propia vida.

Cuando era joven y se abría camino en el mundo de la Filadelfia colonial, Benjamin Franklin identificó trece virtudes con cuya práctica habitual, en su opinión, se convertiría en mejor persona y triunfaría en la vida. Entre esas virtudes estaban las siguientes: la moderación, el silencio, el orden, la resolución, la frugalidad, la diligencia, la sinceridad y la humildad. Como hombre sistemático que era, Franklin sabía que escribir los nombres de esas virtudes en un papel y ponerlo en su despacho no tendría un gran efecto en su comportamiento cotidiano. Mucho antes de que la psicología y la modificación del comportamiento se convirtieran en disciplinas formales, Franklin ya vio que las personas no cambian mediante el pensamiento, sino mediante la acción: es decir, llevando a la práctica un nuevo comportamiento.

Así pues, se hizo un programa de superación personal según el cual debía concentrarse en la práctica de cada una de esas virtudes durante una semana antes de pasar a la siguiente. Confiaba en que cada semana de práctica crearía un hábito de comportamiento al que se mantendría fiel a lo largo del tiempo, con lo que las trece virtudes pasarían a formar parte de su modo de vida y su manera de tratar a las demás personas. Incluso escribió un diario en el que registraba cada período de comportamiento virtuoso para poder hacer un seguimiento de sus progresos.

Una de las virtudes de Franklin —la diligencia— es una versión del siglo )(vil’ de lo que hoy llamamos gestión del tiempo: «No pierdas tiempo; ocupa el tiempo en cosas útiles; elimina cualquier actividad innecesaria»’.
El método de Franklin para alcanzar las trece virtudes no es tan sólo una historia curiosa. Es una buena manera de corregir los malos hábitos de gestión del tiempo identificados en el análisis del registro de actividades. Este método tiene la ventaja añadida de que aborda el problema mediante una serie de pasos pequeños y asequibles, en lugar de intentar arreglar el problema de una vez. Así pues, si el correo electrónico e Internet son causas de su mal uso del tiempo, durante una semana dedíquese a reducirlos. Una vez lo tenga controlado, pase al mal hábito siguiente.

Si usted es como la mayoría de la gente, el hecho de registrar y analizar su comportamiento real de uso del tiempo durante varios I las le hará ver que dispone de más tiempo del que creía: siempre y cuando elimine las actividades que le hacen perder el tiempo y dedique menos tiempo a las ocupaciones rutinarias que contribuyen poco a su éxito. Pero recuerde lo que Franklin comprendió de manera intuitiva: el mero hecho de reconocer el problema no es la solución. El comportamiento no se cambia con el pensamiento, sino con la acción: llevando a la práctica una y otra vez un com-portamiento nuevo y más eficaz.

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Categoría: Gestión del Tiempo.





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