Curso de MBA


Análisis de liquidez


La liquidez, o el dinero disponible, es fundamental para que una empresa sea viable. Un negocio puede ser rentable, pero si sus ingresos no se convierten en dinero en el momento oportuno, le faltará liquidez y tendrá problemas para pagar sus facturas. Recibir el pago puntual de las cuentas a cobrar, minimizar las deudas incobrables y programar el momento oportuno de las cuentas a pagar y otras obligaciones a corto plazo son cuestiones importantes.

El balance y el estado de flujos de caja juntos ayudan a confirmar la liquidez de una empresa o la falta de la misma. El balance proporciona una visión de la relación entre el activo corriente, especialmente el formado por conceptos fácilmente convertibles en efectivo, y el pasivo corriente, formado por las obligaciones de la empresa que debe pagar antes de un año. El estado de flujos de caja ayuda a identificar la fuentes y usos del efectivo a través del análisis de otras cuentas de capital circulante.

Tabla de Análisis de liquidez

Como ilustra la tabla 4 (clic sobre la imagen para agrandar), al menos tres ratios son de uso común para valorar la liquidez. El capital circulante es el activo corriente de una empresa menos su pasivo corriente. El activo corriente, tal como dijimos anteriormente, consiste en el efectivo de una empresa más otros activos a corto plazo, como las cuentas por cobrar e inventarios, que se pueden convertir en efectivo. El capital circulante, por sí solo, no resulta particularmente útil si no se le puede relacionar con alguna otra cosa. Por eso, normalmente la ecuación del capital circulante se transforma en la ratio de liquidez, que es el activo corriente dividido por el pasivo corriente. Intuitivamente, si esta ratio se acerca demasiado a 1, queda claro que el pasivo corriente de una empresa puede dificultar su capacidad de pagar sus deudas.

En general, la experiencia y el sentido común dicen que una empresa debe tener una ratio de liquidez de al menos 2, y un coeficiente de tesorería (efectivo más inversiones financieras temporales, más cuentas a cobrar, dividido por el pasivo corriente) de al menos 1, para tener liquidez suficiente. El coeficiente de tesorería es un indicador más conservador de la” liquidez que la ratio de liquidez porque excluye a los inventarios del cálculo. Esta exclusión supone efectivamente «el peor escenario posible» en el que la empresa no puede vender los productos que le quedan en existencia.

Insistimos nuevamente en que no hay que apoyarse demasiado en dichas ratios ni en reglas empíricas. Por ejemplo: ¿qué pasa con la ratio de tesorería si las cuentas a cobrar no son «reales»? Sabemos que se deben cobrar, pero no siempre se hace. ¿Y si el pasivo corriente de la ratio de liquidez no es pagadero en efectivo, sino en servicios a realizar? Mi propia opinión es que la liquidez realmente la determina la capacidad de pagar las deudas al momento de su vencimiento. Esta capacidad difiere de empresa en empresa y queda mejor reflejada por la relación entre apalancamiento y riesgo del negocio (certidumbre de flujos monetarios) más que por las ratios comunes.



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Temario del curso de MBA: Contabilidad Financiera.

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